Punta Cana All Inclusive  

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25 Feb , 2015  

En Punta Cana no se conoce el estrés: aquí las horas pasan entre playas, actividades acuáticas, naturaleza y el goce provocado por una gastronomía de primer nivel. A estos encantos natos de un destino internacional como este, se suma el servicio de lujo que ofrecen los hoteles all inclusive, que no dejan ni un mínimo espacio para que el huésped haga algo más que entregarse al placer de descansar y elegir la próxima actividad según el antojo, elegir otra propuesta si no nos convence la primera. Cambiar de juego, si queremos empezar de nuevo. Así, a piacere, sin pausas y sin prisas, los hoteles all inclusive ponen al alcance de la mano esa comodidad, ocio y diversión que convierten a las vacaciones en un tiempo celestial. Entonces, ¿por qué sí elegir viajar a Punta Cana y alojarse en un all inclusive?

Punta Cana All Inclusive

En primer lugar, los precios cuentan como una ventaja. Si se saca un cálculo acerca de lo más conveniente, un all inclusive te permite disfrutar de un sinfín de beneficios, no sólo en alojamiento en Punta Cana sino también en gastronomía, descanso y recreación, a un costo fijo. En cambio, al elegir otra modalidad de hospedaje, siempre hay que estar pensando cuánto se gastará y ver cómo se paga. Y  a veces, teniendo la atracción a dos pasos, hay que dejar de disfrutarla porque no es posible costearla o porque no reciben tarjeta de crédito. Un hotel all inclusive jamás te pondrá la carnada por delante y después te la quitará: ¡apenas hagas la reserva, tenés asegurado el acceso a los atractivos que hay en su interior! Y tenés que creer que muchos alojamientos all inclusive esconden verdaderos submundos en su interior.

 Por otro lado, la comodidad. En estos alojamientos el confort toma la forma que desees. Puede ser desde un baño en ducha escocesa, un trago en un bar en medio de la piscina o una noche de discoteca. Pero también llega bajo la forma de pago, siempre en cuotas y sacándole al cuerpo un peso menos, el de tener que contar con todo el dinero junto para salir de viaje. Incluso, te suprimen el inconveniente de la compra de divisas extranjeras: autorizaciones y papeleo quedan atrás.

¿Más puntos a favor? Lo clave es disfrute sin límites y sin culpa, sobre todo. Muchas personas, cuando viajan, se “autocastigan” pensando que si gastan en tal cosa, luego no tendrán dinero al regreso o se autolimitan al momento de comprar algo que les gusta. Esto, lo único que hace es que no se pueda disfrutar de verdad. En un all inclusive, no tendrás experiencias de este tipo. Todo lo que te guste, está allí, para ser disfrutado, degustado, probado, bailado, lo que te plazca.

La única recomendación que tenés que tener en cuenta al momento de elegir un all inclusive es leer bien las restricciones que tienen, así no te llevas sorpresas. Por ejemplo, la mayoría no incluye las excursiones por la ciudad, aunque las ofrecen en la recepción.

Un all inclusive no anda con rodeos y mucho menos con pequeñeces: para unas vacaciones a todo lujo, en uno de los destinos más paradisíacos del mundo, mejor opción que esta no hay. 

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