Ushuaia: El fin del mundo a horas de vuelo

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19 Feb , 2015  

Cuando de desaparecer se trata, el fin del mundo suena como un plan perfecto. Ushuaia, la capital de Tierra del Fuego, es la ciudad más austral del país argentino y ofrece las condiciones óptimas para unos días de descanso y olvido. No sólo por la belleza en que está envuelta, rodeada por los montes Martial, Olivia y Cinco Hermanos, sino también por la diversidad de actividades que ofrece, que invitan a degustar algún sabor sureño, a caminar por sus senderos o navegar. Lo mejor de todo es que llegar a aquella parte del mapa, en donde parece que el planeta está por caerse, no e s algo imposible: ¡El fin del mundo está a horas de vuelo! ¡Visitalo!

Ushuaia

Un lugar pintoresco y hasta romántico: aquí las construcciones, con techos empinados crean una postal diferente aunque el verdadero objetivo sea evitar que se acumule la nieve. El agua duplica la belleza de las montañas y glaciares, mostrando con certeza que el lugar es un sueño hecho realidad.

¿Qué hacer? Quizás uno de los mejores puntos de partida sea hacer una visita al Museo del Fin del Mundo, muy entretenido ya que será posible conocer quienes poblaron estas tierras en épocas lejanas.

El viento azota de manera permanente a este rincón pero no por ello está impedida la actividad al aire libre. Una de las favoritas de los viajeros es aquella que invita a recorrer el canal Beagle y la Bahía Lapataia, en el Parque Nacional Tierra del Fuego, a través de una embarcación. El panorama es verdaderamente estremecedor frente a la inmensidad que se despliega delante de la vista de los viajeros. Las travesías marinas siempre tienen una parada obligada en el “Faro del Fin del Mundo”, aunque mal llamado, se popularizó con este nombre gracias a una novela de Julio Verne. En realidad, ese gigante blanco y rojo que se levanta en la soledad y el silencio del lugar se llama Faro Les Eclaireurs.

Por otro lado, por supuesto que hay otras propuestas de ocio, como los paseos en trineo o escalada sobre hielo. Además, un lugar como este, se merece algo especial. Entonces ¿por qué no escapar a lugares recónditos en el llamado Tren del Fin del Mundo? El mismo también se conoce como “el tren de los presos” puesto que aquí se transportaban los materiales para la construcción de la cárcel así como la leña para abastecer la ciudad. Si bien en sus comienzos recorría 25 kilómetros, hoy el recorrido propone cubrir un tramo de 7 kilómetros.

El invierno nos trae noches extensas, con días en donde la luz del sol apenas se atreve a asomar durante algunas horas. Pero también nos trae aventuras en la nieve, convirtiendo a los centros de esquí en los lugares favoritos para el viajero sediento de aventura.

Truchas, corderos asados y chocolate caliente para recuperar el cuerpo después de la aventura y también para darle a conocer al paladar aquello que es propio del fin del mundo.

Dicen que al final del camino está la recompensa: una vez que se visita este paraíso, no cabe la menor duda de que está frase está en lo cierto.

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