5 imágenes de un viaje que te marcarán

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29 Dic , 2015  

Un viaje siempre se plantea como un desafío con nuevas experiencias y aventuras. Y cuando estamos ahí, disfrutando de eso que jamás vivimos antes, queremos dejar en nuestro cuerpo un registro de lo vivido: llenarnos los pulmones de aire para atrapar esa vida que está pasando ahí, ahora, única y vertiginosa. Que nuestros ojos no se olviden de cada detalle y que siempre podamos recordar ese momento y esa imagen como un icono de la alegría vivida.

Hoy te dejamos 5 cosas de un viaje que te marcarán y que vas a querer contarle a todos tus amigos y familiares

1- Los nuevos amigos de tu viaje

Si decidiste viajar solo/a y te alojaste en un hostel, el viaje te enseñará no sólo a mantener pautas de convivencia para llevarte bien con las personas con quienes compartir la habitación, sino que además también vas a poner en juego habilidades sociales para relacionarte con gente y no pasar todas tus vacaciones solo.

Sin dudas que allí tomarás contacto con personas de todo el mundo, con interesantes anécdotas para compartir, con culturas diametralmente opuestas. Y aunque no lo creas, guardarás los recuerdos de ellas y siempre que las traigas en tu conversación, vas a alegrarte. ¡Y no es para menos! Recorrerás lugares nuevos y asombrosos, con gente que también se animó, así como vos.

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2- Amanecer en el mar

Si estás acostumbrado a vivir en una jungla de cemento, ya sea que el nuevo día te encuentre después de una fiesta en el mar o que madrugues para apreciar este espectáculo, nunca vas a olvidarte del paso del sol por el cielo. Las olas acompañando con un vaivén en el fondo y tus pies tocando arena suave. Una de las postales más lindas.

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3- Probar una comida típica, con un poco de miedo, y que termine siendo ¡exquisita!

Cuando visitamos otros lugares, es una oportunidad única probar la cocina tradicional. Descubrir nuevos sabores, ingredientes, texturas y colores.

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Al principio, puede que “no tenga buena pinta” porque no parece a nada de lo que conocés. Pero ¡no te quedés con las ganas! La apertura mental (¡y estomacal en este caso!) forma parte de una aventura. Lo mejor de todo es cuando el resultado final es sabrosísimo y jamás podrás explicar cuál es el secreto de ese gustito tan particular.

4- Llegar de casualidad al lugar más lindo que jamás imaginaste

Cuando salimos de viaje, en general, llevamos una lista de los sitios que nos gustaría conocer y que nos promocionan como imperdibles. Pero hay días que salimos sin rumbo fijo y que nos ponemos a caminar esperando que la sorpresa nos encuentre. Y es muy lindo cuando eso pasa y de casualidad nos encontramos frente a una cascada escondida o a un bosque milenario, lugares que irradian belleza pero que son casi secretos.

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5- Cuando te desafías a vos mismo a hacer esa actividad que “ni loco”

Muchas veces, nos encontramos en un lugar en donde la actividad recreativa típica es algo que no “haríamos ni locos”: para algunos será un deporte extremo, para otros subirse a una montaña rusa, etc… No querés hacerlo pero al mismo tiempo pensás “tendría que probar, no sé si volveré algún día”. Finalmente, con cosquillas en la panza, te animás y … ¡qué adrenalina! Pero ¿tan rápido pasó?

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Después de leer esto, vas a tener ganas de resevar tu paquete de viaje e ir por estas experiencias.

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